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21 de octubre de 2010

Idioma recobrado


Archaeologists say scrawl on the back of a letter recovered from a 17th century dig site reveals a previously unknown language spoken by indigenous peoples in northern Peru.


A team of international archaeologists found the letter under a pile of adobe bricks in a collapsed church complex near Trujillo, 347 miles north of Lima. The complex had been inhabited by Dominican friars for two centuries.

"Our investigations determined that this piece of paper records a number system in a language that has been lost for hundreds of years," Jeffrey Quilter, an archaeologist at Harvard's Peabody Museum of Archaeology and Ethnology, told Reuters.

A photograph of the letter recently released by archaeologists shows a column of numbers written in Spanish and translated into a language that scholars say is now extinct.

"We discovered a language no one has seen or heard since the 16th or 17th century," Quilter said, adding that the language appears to have been influenced by Quechua, an ancient tongue still spoken by millions of people across the Andes.

He said it could also be the written version of a language colonial-era Spaniards referred to in historical writings as pescadora, for the fishermen on Peru's northern coast who spoke it.

So far no record of the pescadora language has been found.

The letter, buried in the ruins of the Magdalena de Cao Viejo church at the El Brujo Archaeological Complex in northern Peru, was discovered in 2008.

But Quilter said archaeologists decided to keep their discovery secret until the research showing evidence of the lost language was published this month in the journal American Anthropologist.

"I think a lot of people don't realize how many languages were spoken in pre-contact times," Quilter said. "Linguistically, the relationship between the Spanish conquistadors and the indigenous was very complex."

De Acá

10 de septiembre de 2010

Hoy viernes... a brindar por la salud!

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Dice nuestro amigo el antropólogo y podcaster boliviano Jean Wolf  que brindar con cerveza hace bien, y hasta los antiguos nubios lo sabían! Citamos de su blog:
El análisis químico de los huesos de miembros de dicha civilización muestran que tomaban grandes dosis de tetracilina, como un subproducto de la cerveza que ellos hicieron a partir de cereales. Los científicos creen que la producción del antibiótico fue intencional.
La noticia completa ACÁ.

¡SALUD!

14 de diciembre de 2009

El ritual del mate, por Juan Sasturain

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La amiga Galufi nos ha enviado de regalo este maravilloso artículo sobre una de las costumbres favoritas de los argentinos del escritor Juan Sasturain. Recomendamos fervientemente su programa Ver para leer, una maravilla humorístico literaria en una TV tan vaciada de contenido como la nuestra.
¡Que lo disfruten!

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Es muy raro el verbo cebar. En el habla diaria de los argentinos se usa casi solamente para referirse a cierto tramo intermedio del acto/ritual de matear: se llama cebar mate a la operación media entre preparar el mate y tomarlo. Cebar –el arte de cebar, diría y de-sarrollaría en libro memorable Amaro Villanueva– es puntualmente el corazón del ritual: echar el agua en la yerba, darle forma a la infusión, fundarla. Ahí está la posta, lo que importa.

El mate lo puede tomar uno solo, en pareja o, como se supone que habrá sido concebido/consumido en sus orígenes, en grupo. Cuando se toma solo, habitualmente es uno mismo (uno solo) el que prepara, ceba y toma. Es lo que hacemos hoy, muchos hombres y mujeres, de mañana antes de arrancar o mientras laburamos en la compu. Pero no siempre es o ha sido así: la tarea de hacer/cebar el mate fue durante muchas décadas tarea femenina, extensión natural del trabajo de la mujer (tomara ella o no; esposa o empleada) en la cocina: “Cebame un par de mates, Catalina...”, dice el guapo fajador del terrible “Amasijo habitual”. Y sin ir tan mal ni tan lejos: lo vi tomar mate a mi viejo durante cuarenta años en casa, y nunca ni preparó ni cebó él.

Incluso, y ahora pensando en grupo, en situaciones abiertas que van de la reunión de hombres retro tipo “El bulín de la calle Ayacucho” a una noche actual y mixta de estudio en casa de alguien, no siempre el que prepara el mate –o lo ensilla, uso metafórico, precioso, de un verbo campero–, también lo ceba y/o toma. Es decir: el que hace las veces de local, quien dispone los elementos, calienta el agua y pone la yerba sola o (mal) acompañada en el porongo original o en el recipiente elegido, con su unánime bombilla; el preparador, digo, no siempre se encarga de cebar. Tome o no, suele derivar.

Es que, tácitamente o en teoría, el cebador es el que sabe (o debería saber), el que pilotea la ceremonia. Así, desde el arranque, el cebador avezado puede rechazar el agua por fría o hervida, corregir el ensillado, sacar yerba o poner más y, ya en funciones, es quien tras desechar los primeros engendros frío-tibios dispone la intensidad y el ángulo de incidencia del chorrito –pegado a la bombilla, nunca directamente sobre la verde superficie– y, mientras va mojando la yerba por sectores, ofrece el primero y después los sucesivos mates, hasta diagnosticar en algún momento su definitiva caducidad.

Y el saber y criterio del cebador son cuestiones clave por una razón simple: el mate no es, sino que va siendo. Así, cuando un recién llegado se incorpora a la ronda, pregunta cómo está (el mate). Es decir: en qué estado está. Como se pregunta por (la salud de) un enfermo o por el (color del) cielo o las perspectivas del día en general. Y hay ciertas respuestas ejemplares que dan cuenta de esa gradación de posibilidades: recién hecho, es nuevo, tomable, aguanta, medio choto, choto, frío, helado, lavado, calentá el agua, dale hacé uno nuevo.

Porque el mate –como el pan de panadería– tiene una duración, descriptible en términos de parábola, cuya estimación no se ajusta a ninguna rígida nomenclatura del tipo fecha de vencimiento. El mecanismo mismo de su generación, cada vez –a cada paso– actualizado, hace a los mates siempre únicos y diferentes: no hay, a lo largo de la serie, del primero al vigésimo –digamos–, dos iguales. Nunca tomamos el mismo mate, diría Heráclito. Los factores intervinientes –agua y yerba, sobre todo– jamás son los mismos. En los primeros tramos (mates) partimos de un máximo de temperatura del agua y de un mínimo (grado cero) de humedad de la yerba. Es ahí cuando se da la máxima –no necesariamente la mejor– concentración de sabor: yerba homogénea y subidora en bloque, con espumita. Luego hay una zona media en que los extremos se atemperan –mientras el agua se entibia y la yerba se empapa–, en que el sabor, paulatinamente, retrocede en intensidad, junto con la espuma en fuga, y la menor elasticidad y capacidad de respuesta de la yerba, tendiente cada vez más a quedarse pegada en el fondo, dejar al agua sola o con aislados náufragos en superficie, síntoma irreversible de caducidad funcional. El mate –como tal– murió.

¿Cuánto dura ese proceso? El mate es humano, demasiado humano. A veces, los elementos constitutivos no son nobles –aguas duras o excesivamente cloradas, yerbas berretas, saturadas de polvo y palo– y todo se deteriora precozmente, de salida nomás. En otros casos, fallas de concepto en el origen –temperatura del agua, cantidad de yerba– suelen ser fatales y hacerlo morir muy joven. Al cuarto turno, el mate ya hace agua. Otras veces, el cuidado y la muñeca del cebador, la celosa administración del agua y el control sobre los tomadores irresponsables –el que mueve la bombilla– o desatentos –el que toma lento, deja acumularse el agua y enfriarse sin tomar– suelen garantizar una larga vida productiva y satisfactoria al mate.

Y acá cabe volver al principio. Cebar significa, en primer lugar, alimentar o –más claro y específico, en segunda acepción inmediata– alimentar con una intención que trasciende la necesidad o el deseo del alimentado y responde más a un designio del cebador. Así, a uno lo pueden cebar –como al pavo, para comérselo en Navidad– especulando con su necedad o apetito excesivo. Pero también puede cebarse solo: un tigre cebado es víctima de su experiencia; probó –cazó y le gustó– la carne humana y se acostumbró. Es peligroso. También para él. Así, cebar es por añadidura –en la misma línea de sentido, un paso más– poner cebo: ofrecer alimento atractivo para que el receptor pique, coma, entre... A los peces se los atrapa así; a los hombres, también. Cebar es, así, seducir. Te dan comida para convertirte en comida. El que se cebó –se cebó o lo cebaron– pierde. Está acostumbrado a recibir y pasa a ser esclavo o víctima de su deseo, de su necesidad. Es una adicto; por eso cebarse es hoy, también, excederse...

Se ceban –en serio– también los explosivos. De chicos, usábamos la palabra cebitas para nombrar los mínimos (e ineficaces) fulminantes que cargaban los revólveres de juguete para provocar, con el percutor, las pequeñas explosiones que simulaban disparos... Revólveres de cebita, se llamaban. Así, el acto de cebar conlleva casi siempre algo de segunda intención, sucedáneo o engañoso.

Es coherente no desdeñarlos cuando hablamos del acto de matear. Porque volviendo a la esgrima nacional del porongo, la yerba y el agua caliente, se ha escrito mucho –partiendo de la tradicional administración femenina de la cebadura– sobre el “lenguaje del mate”, los significados erótico/amorosos que podían decodificarse a partir de cada mate (frío, amargo, dulce, largo, corto) que una mujer cebaba a un hombre. Aceptación, rechazo, indiferencia, lo que fuera. Cebar era exactamente una forma de seducir/rechazar, dialogar intencionalmente. El mate como cebo y arma a la vez. Como metáfora.

Algo de eso hay. Cada vez que cebamos/tomamos mate, la ceremonia actualiza esos tácitos significados.

8 de septiembre de 2008

La Tesista y el Profesor

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Esta animación etnográfica fue dirigida por nuestra amiga Soledad Castro, a quien agradecemos por haber compartido sus dudas etnográficas, metodológicas y hasta creativas con nosotros.

Antropocacos apoya todos los emprendimientos artísticos, ya que cualquier forma de arte, especialmente las que implican el uso de las últimas tecnologías e Internet, son objeto de estudio del Auténtico Antropocaco.
¡Saludos Audiovisuales!


26 de agosto de 2008

An anthropological introduction to YouTube

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Les dejo este videíto que todavía no vi, pero por las dudas me afané. Tiene un título más que interesante, por lo pronto: An anthropological introduction to YouTube.

15 de junio de 2008

Ejemplo de Antropocaco precoz

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Este es un típico ejemplo de lo que piensa un alumno de primer año de la carrera de Ciencias Antropológicas de lo que terminará siendo su tesis de licenciatura. Un pichón de Antropocaco.

La encuestra preguntaba "¿Con qué bajonean los fumones?"

Robado de ACÁ.

2 de junio de 2008

Antropología del Sexo

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DATOS ANTROPOLÓGICOS NO CORROBORADOS CON TRABAJO DE CAMPO, pero divertidos e interesantes...

1) In Lebanon, men are legally allowed to have sex with animals, but the animals must be female. Having sexual relations with a male animal is punishable by death. (Like THAT makes sense.)

2) In Bahrain, a male doctor may legally examine a woman's genitals, but is prohibited from looking directly at them during the examination. He may only see their reflection in a mirror.

3) Muslims are banned from looking at the genitals of a corpse. This also applies to undertakers; the sex organs of the deceased must be covered with a brick or piece of wood at all times. (A brick??)

4) The penalty for masturbation in Indonesia is decapitation. (Wonder which head?)

5) There are men in Guam whose full-time job is to travel the countryside and deflower young virgins, who pay them for the privilege of having sex for the first time... Reason: under Guam law, it is expressly forbidden for virgins to marry. (Let's just think for a minute; is there any job anywhere else in the world that even comes close to this?)

6) In Hong Kong, a betrayed wife is legally allowed to kill her adulterous husband, but may only do so with her bare hands. The husband's lover, on the other hand, may be killed in any manner desired. (Ah! Justice!)

7) Topless saleswomen are legal in Liverpool, England - but only in tropical fish stores. (But of course!)

8) In Cali, Colombia, a woman may only have sex with her husband, and the first time this happens, her mother must be in the room to witness the act. (Makes one shudder at the thought.)

9) In Santa Cruz, Bolivia, it is illegal for a man to have sex with a woman and her daughter at the same time. (I gather this was a big enough problem that they had to pass this law?)

10) In Maryland, it is illegal to sell condoms from vending machines with one exception: prophylactics may be dispensed from a vending machine only "in places where alcoholic beverages are sold for consumption on the premises." (Is this a great country or what? ...Not as great as Guam!)

Robado de ACÁ.

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